Un poco tarde ya, quizás, os escribo para contaros como fue el fin de semana de orientación en Santiago (aproximadamente veinte días más tarde). Lo primero que tengo que decir es que el hotel era increíble, las habitaciones superespaciosas y en general todo tenía una estética muy bonita.
Los que somos de Lugo llegamos los últimos, cuándo ya todo el mundo se estaba preparando para las fotos. Nos dieron unas tarjetas y una camiseta (solo quedaba la talla S, lloro) y nos mandaron corriendo a las habitaciones para que nos las pusiéramos y dejáramos las maletas. Por si alguien lo duda, lo primero que te piden no es el nombre, sino el móvil. Prohibidísmo, vamos.
Después de las fotos, tuvimos una primera charla separados por destinos, en la que nos hablaron de muchos aspectos generales, y luego fuimos a cada uno a un salón con nuestro grupo, en el cuál había gente tanto de Canadá como de USA.
En general, el fin de semana estuvo muy bien. Resolvieron todas nuestras dudas, conocí a mucha gente y me lo pasé genial. Los monitores y coordinadores eran todos la hostia.
Primer fin de semana que duermo fuera de casa sin mis padres. En mi vida. Just for the record.